Alma mexicana (1ª parte)

Yo aguardaba a que él se acabara de vestir para irnos a jugar a las huertas, entre frutales desnudos y batracios adormecidos en el canal de riego, era invierno y no había pájaros anidando, ni lagartijas, ni avispas con las que jugar… estábamos en vacaciones navideñas.