No es que me haya vuelto sensible por la cercanía de las navidades, reconozco que estas fiestas tan falsamente entrañables nunca fueron santo de mi devoción, al menos desde que tengo uso de razón. Sin embargo, al tiempo que van pasando y los seres queridos van menguando en cantidad en esta vida y la mayoría van quedando en el recuerdo de algunos, especialmente en mi corazón, uno se siente más vulnerable e indefenso, quizás porque aquellas felicitaciones, besos, abrazos y risas eran como armas que nos hacían fuertes e inconscientemente sin miedo a casi nada.
Esta mañana víspera de Noche Buena ha sido como otra más, bueno, siempre hay algo diferente en cada una de ellas…, nunca sale el sol con la misma alegría y a veces ni sale ni tampoco se le espera. Pero hoy, con su frío y particulares rayos de invierno recién llegado, ha sido diferente. Les confieso que el mismo trayecto en mi caminar diario se ha vuelto más sensible, me ha atrapado entre naranjales por la huerta de Xeraco, las lágrimas han brotado de mis ojos sin evitarlo. Por un momento han comenzado a pasar por mi mente recuerdos de familiares y amigos, de muchas almas que ya no están aquí, que en su día me abrazaron, me besaron, con los que reí hasta brotar lagrimas de alegría y con los que por muchos momentos me sentí feliz.
En parte tuvo la culpa la radio, que siempre me acompaña en mi caminar. La canción de «El ultimo de la fila» (Canta por mí) prendió boleto de sensibilidad y como un ser indefenso, vulnerable, comencé a echar de menos a tantos corazones amados como se fueron precipitadamente sin avisar siquiera. Nos abandonaron con la existencia traicionera de dejarnos sin sus presencias.
Cómo dice la canción, como un acuerdo de existencia, de compromiso de no abandonarnos nunca, estemos donde estemos o existamos donde nos toque: «entre el crepúsculo y el alba no hacemos otra cosa más que dejarnos llevar», y ahí estamos.
«Un día color de melocotón
Cuando todos seamos libres
Cuando las piedras se puedan comer
Y ya nadie sea más que nadie
Canta por mí
Si no estoy yo aquí
Viene el día en que seremos puros
Como un cielo de verano sobre el mar
Cantaré por ti
Si no estás tú aquí».

Autor y propietario de todos los derechos legales: Antonio Torres Rodríguez.



