¡Somos libres!

Se esperaba desde hace un tiempo que la intervención del mafioso que ocupa el sillón de la Casa Blanca no tardaría en llegar a Venezuela, ni siquiera el Derecho Internacional ha respetado su chulería. El matón de barrio ha pateado el tablero de juego y ha puesto de relevancia que es él, y no otro, el que decidirá lo que suceda en el mundo, que no es otra cosa que lo que sus cataplines decidan.

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¡Somos libres! Proclaman con alegría desbordante los componentes de la oposición venezolana en muchos países democráticos. Sus componentes son especialmente de la extrema derecha, como los que habitan en Madrid desde hace algunas décadas. Son los mismos que sacaron sus dineros de Venezuela y lo invirtieron en la inmobiliaria, especuladores sin escrúpulos que han ayudado incluso a expulsar de su situación privilegiada a los especuladores autóctonos, para tomar la posición estratégica en el sector. El barrio madrileño de Salamanca, el más adinerado de la capital de España, ya no es propiedad del facherío nacional, ahora son los disidentes venezolanos los que controlan, hasta el punto de influir en el precio de las viviendas en la capital y por ende, en el resto del país.

Se esperaba desde hace un tiempo que la intervención del mafioso que ocupa el sillón de la Casa Blanca no tardaría en llegar a Venezuela, ni siquiera el Derecho Internacional ha respetado su chulería. El matón de barrio ha pateado el tablero de juego y ha puesto de relevancia que es él, y no otro, el que decidirá lo que suceda en el mundo, que no es otra cosa que lo que sus cataplines decidan. Son cosas de chulos barriobajeros con poca o ninguna razón o credibilidad. Ha sentado las bases de lo que nos viene por aceptar, porque si este delincuente con poder se muestra como el que la tiene más grande, el resto de mandatarios de los países del mundo no parecen querer llevarle la contraria y aceptar; unos con complicidad y otros por miedo a ser señalados, pero no deberían equivocarse, serán vasallos toda su vida y sus ciudadanos subordinados del imperialista agresor. Nunca serán ciudadanos dignos ni países soberanos, solo colonias. «Más vale una vez colorado que ciento amarillo».

Mi apoyo no está con Maduro como jefe de estado, sin embargo, valorando que por encima de cualquier mandatario está el derecho y la dignidad de los pueblos, no puedo estar de otra manera que en contra de la intervención de un país interfiriendo en la soberanía de otro y todo «por un puñado de dólares», que en este caso serían muchos puñados, muchos barriles de petróleo y sus materias primas naturales, eso es decir que el desvalijo de Venezuela está en marcha y a plena luz del día.

Este solo ha sido el primer paso, al tiempo que amenazan a otros países del entorno para que no se les ocurra interferir en sus intenciones, la de expoliar el petróleo venezolano. El segundo paso se intuye, según las propias palabras del pederasta de Washington: «Vamos a dirigir el país hasta que haya una transición adecuada». ¿Qué significa eso?, pues que harán lo que sea necesario y a su antojo hasta que se adueñen de la riqueza venezolana.

Por otro lado también dice que ya se acabó la interferencia armada sobre Venezuela, aunque cuesta adivinar que al mismo tiempo sigan controlando los designios de los venezolanos. Eso tiene varias lecturas. ¿Cómo y quién se hará cargo o tomará la imagen de títere de mandatario, para que EEUU se lleve las riquezas petrolíferas del país sin oposición que trate de impedirlo? Parece claro que María Corina Machado, la flamante Premio Nobel de la Paz y monigote de los «yanquis», no será, las propias palabras de Trump lo determinan: «Es una mujer muy agradable, pero que no tiene ni el respeto ni el apoyo dentro del país». ¿Cómo es eso? Uno se queda descolocado ante las palabras de su protector. Pero ¿no quedamos en que en las elecciones venezolanas fueron ellos, la oposición, los que ganaron el respaldo del pueblo? Bueno, ahora parece que no. Lo que está claro es que una traidora a su país, como es la venezolana opositora, que apoya la intervención armada de otro país en el suyo propio no quedaría bien vista a los ojos de nadie.

Entonces, ¿a quién pondrán como hombre de paja al mando del gobierno venezolano, quién será el interlocutor de Trump? ¿O será una mujer? «Nadie va a tomar el poder. Tienen una vicepresidenta (Delcy Rodríguez) que ha sido elegida por Maduro y ahora mismo ella es la vicepresidenta y supongo que es ahora la presidenta». Ante estas palabras y el hecho de que: «Marco (Rubio) está trabajando directamente (con Delcy Rodríguez). Acaba de tener una conversación con ella y ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande de nuevo», hace que nos quedemos con cara de bobo y preguntándonos: ¿Cómo es posible que hayan secuestrado a Maduro sin apenas oposición en su defensa? ¿Hay traidores ocultos que han permitido la invasión del territorio soberano? Demasiadas interrogaciones en este culebrón venezolano que no ha hecho más que comenzar.

Autor y propietario de todos los derechos legales: Antonio Torres Rodríguez.

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