Del lado de las víctimas

No puedo quedarme inmune y ajeno a lo que está ocurriendo en Gaza ni pienso callarme, pues quien calla otorga y está con los malos, con los victimarios.

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Hace algunos años, un amigo me decía que no debía identificarme con una opción política determinada, ni religiosa, ni futbolísticamente hablando decantarme por unos colores, porque eso ahuyentaría a lectores que no compartieran mis simpatías y perjudicaría a la divulgación y venta de mi obra literaria. Les confieso que lo primero que pensé fue que para tener amigos con ese pensamiento es casi mejor no tenerlos.

Ahora algunos pensarán que soy demasiado estricto para algunas cosas, pero si no soy exigente conmigo mismo, ¿qué personalidad me va a marcar? La libertad de pensamiento y la manera de expresarnos en su contenido es nuestra carta de presentación. Una libertad tan honorable e identificativa como cualquier otro dato: mi nombre es tal y mi pensamiento cual. Somos lo que pensamos.

Me agarro a esta introducción para situarme en una determinada posición en cuanto al conflicto de Israel y Palestina, del que se han vertido millones de opiniones. Cada cual tenemos una, aunque no voy a posicionarme como neutral porque no lo soy. No puedo quedarme inmune y ajeno a lo que está ocurriendo en Gaza ni pienso callarme, pues quien calla otorga y está con los malos, los victimarios, que en este caso es a Israel a quien señalo.

Por supuesto que no voy a defender el terrorismo de Hamás, rechazo todo tipo de violencia, incluso cuando los violentados son responsables del daño a otras víctimas inocentes. Queda expuesto y bien claro que rechazo la violencia de los terroristas. Ahora bien, y aunque nunca existen razones y argumentos que lo justifique, siempre hay un pero que no debemos obviar.

El conflicto no ha surgido como algo repentino, tiene sus raíces en injusticias contra el pueblo palestino por parte de Israel, con el apoyo de EEUU desde el mismo momento que terminó la Segunda Guerra Mundial. El pueblo judío, víctima del genocidio nazi, sufrió como ningún otro pueblo que recordemos a lo largo de la historia, haberlo seguramente lo habrá, pero no tan flagrante.

Tanto fue así, que no menos se podía hacer por ellos que otorgarle como obligación la tierra prometida para el pueblo de Israel, pero a qué precio, ese es el argumento que cuestiono, al de perjudicar a otro pueblo, el palestino.

Desde entonces es tanta la barbarie que hemos visto por parte del pueblo víctima contra el despojado que se ha convertido en victimario a la manera más cruel y vil del Tercer Reich. Medio siglo después, Israel se ha convertido en la bestia cruel que mata a inocentes ciudadanos, entre ellos miles de niños, sin inmutarse, con el único propósito de apoderarse totalmente del territorio palestino.

No existe otra razón que apoye tanta crueldad que justifique el terrorismo, pues la venganza contra inocentes no es otro tipo de terrorismo menos doloroso. La comunidad internacional debe de poner fin a este genocidio y reconocer a Palestina como Estado independiente. Es lo menos que se puede hacer después de tanta barbarie por parte de Israel.

Propietario de todos los derechos legales Antonio Torres Rodríguez

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