Normalmente, al menos en mi caso, el título de mis libros surge prácticamente concluido el interior. Uno puede tener una idea preconcebida de lo que se propone, pero en ocasiones suelo salir por los cerros de Úbeda y acabo con un resultado distinto al que me propuse en su momento. Es por esto por lo que dejo el título para lo último, para que tenga alguna relación con el contenido, con el texto paginado. Sin embargo, en esta ocasión fue al contrario, primero surgió el título, o la razón que me lo sugirió, y después el contenido del libro.
Fue hace un par de años, en la ciudad de Managua, cuando desayunaba en el hotel que me acoge cada vez que visito la capital nicaragüense, un pequeño establecimiento entrañable que me hace sentir como en mi propia casa. La mañana era cálida, como todas en esa querida ciudad y, mientras revisaba el correo electrónico, una melodía casi angelical salía de entre las plantas que bordeaban la tranquila piscina. Por momentos me recordó al mirlo, pero por más que miraba no encontraba un punto negro que lo delatara por entre el verde florecido. Fue Richard, a quien le agradezco su atención, el que me dijo que se trataba de un Sinsonte. Después descubrí que su color no era negro sino más bien pardo y que su nombre tenía origen náhuatl. Sinsonte, Cenzonte o Centzontle, proviene de Centzuntli, que significa «cuatrocientos».
Los antiguos pobladores nahuas le llamaban de esta manera por su capacidad para imitar o producir sonidos, más de cuatrocientos. Esto me llevó a pensar en la cantidad de pueblos indígenas, de lenguas autóctonas, que se expandían por todo el continente latinoamericano. El centzuntli de aquella cálida mañana, con su hermoso canto, me propuso la idea de escribir este catálogo de pueblos y pobladores indígenas.
Tengo que confesar, en mi defensa contra los eruditos del tema en cuestión, que este trabajo supuso para mí toda una aventura, que me sirvió para conocer los entresijos de muchas culturas y pueblos de Centroamérica, México y el Caribe. La parte sur del continente quizás tenga cabida en el futuro en un nuevo catálogo. Mi intención no ha sido otra que la de recoger todas las etnias indígenas y catalogarlas alfabéticamente. Son 140 las que he conseguido aunar en este volumen, es muy probable que no estén todas las que son, pero sí son todas las que encontrarán en esta relación indigenista. Un trabajo que me ha entretenido durante algo más de un año y sin otro propósito que el de aprender al mismo tiempo que doy la posibilidad de que otros conozcan parte de estas culturas, amerindias en su mayoría, al menos resumidamente. Hacer un trabajo más exhaustivo de cada etnia me hubiese costado mucho más tiempo y mucho más esfuerzo.
El resultado de este libro lo fui publicando en mi blog Centzuntli, según iba escribiendo el referente a cada etnia. En cuanto a las fuentes de información, son muy variadas. Desde los escritos de los cronistas como fray Bartolomé de las Casas o Gonzalo Fernández de Oviedo, hasta trabajos de especialistas, académicos e investigadores, pasando por páginas web de asociaciones indígenas o páginas oficiales de muchos municipios, donde recogen parte de su historia. También información obtenida de personas anónimas pertenecientes a etnias y que tuvieron la amabilidad de enviarme correos y comentarios de vivencias y costumbres de sus pueblos, a todos ellos mi agradecimiento.
Centzuntli no es un trabajo literario cerrado, queda abierto para añadir, y espero no rectificar, más información referente a otros apartados, como la gastronomía, la vestimenta tradicional y las leyendas o mitología de los pueblos.

Introducción extraída de mi libro «CENTZUNTLI – Pueblos y pobladores indígenas de Centroamérica, México y el Caribe».
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