Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio y concentración del nazismo de cuya liberación se cumplen este lunes 80 años. La barbarie más cercana a nuestros días cometida por la humanidad, por un grupo de asesinos que llevaban en sus genes el exterminio de otras personas por ser diferentes, por pensar diferente, por su color de piel, por sus creencias religiosas, por su orientación sexual… excusas miserables todas ellas para maquillar la maldad.
Para las nuevas generaciones quizás les pueda parecer que aquella barbarie está demasiado alejada en el tiempo, pero nada más lejos de la realidad. El olvido es el mayor enemigo de la humanidad y el más firme aliado de los malvados.
Aquellos nazis de entonces llegaron al poder de la misma manera que sus herederos de ahora, con la mentira, los bulos, la desinformación, arrastrando con sus estrategias a la población más creyente e ignorante que se dejaban llevar por sus promesas de odio contenido.
La historia ha desvelado la verdad porque la mentira no sobrevive por siempre, pero mientras se descubría el engaño a millones de personas, a otras inocentes les fueron segadas sus vidas de la manera más cruel, más horrible: fusilados, torturados, en cámaras de gas… Niños, ancianos, madres, abuelas, familias enteras aniquiladas por aquellos bárbaros por el solo hecho de ser y pensar diferente.
La historia se repite, estamos en el siguiente capítulo de esta historia de terror, con diferentes actores, pero con el mismo guion, la misma trama, aunque con un final en el que los ciudadanos libres de hoy tenemos la potestad de salvar de la barbarie a muchos millones de inocentes, que podrían sufrir las mismas y malvadas consecuencias si actuamos con la misma pasividad y permisividad de entonces. Pongo por ejemplo a Palestina, en donde los victimarios fueron en otro tiempo víctimas de la misma sinrazón
El nacionalismo, la ultraderecha y el fascismo son hijos menores del nazismo. No dejemos que crezcan, eliminémoslos de raíz, por el bien de la propia humanidad.

Autor y propietario de todos los derechos legales: Antonio Torres Rodríguez.



