Postureo literario

La trayectoria literaria de un escritor difícilmente se mide por un proyecto inacabado o un par de historias guardadas en un cajón.

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Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Conozco a muchas personas que centran su vida en lo literario, que llevan toda su existencia leyendo o escribiendo y no sabrían vivir de otra manera. La mayoría de ellos rara vez presumen de esa afición como un hecho para presumir, lo llevan asimilado como parte de su vida y nada más. En cambio, hay otros y otras que utilizan la cualidad de lectores o escritores como puro postureo, solo por aparentar de una exquisita intelectualidad, cuando los complejos que los mueven a esa actitud les hacen caer en el ridículo más vergonzante de lo ajeno. Al primer paso que dan se les descubre.

Hoy en día se dice que hay más escritores que lectores, probablemente sea así, yo también lo creo, aunque habría que valorar qué se puede considerar ser lector y más todavía escritor, porque ser escritor no es juntar letras sin un sentido lógico de lo que se pretende contar, además del conocimiento de las herramientas. Sin embargo, los hay que a partir de ahí ya presumen de currículum, acompañados de una imagen bohemia, eso sí es obligado, con sombrero o gafas, y ya pueden cubrirse de gloria intelectual, aunque la trayectoria literaria de un escritor difícilmente se mide por un proyecto inacabado o un par de historias guardadas en un cajón. Ahí entra otra cuestión, la de la publicación o edición.

Luego están los lectores, los que se lo leen todo, hasta en el aseo siempre hay una etiqueta de gel o champú que piden a gritos que les echen un vistazo, y por otro lado los que nunca cogieron un libro entre sus manos, pero que se atreven a estar comentando en los grupos literarios de las redes asegurando que todos y cada uno de los títulos que se sugieren en esa publicación los van a leer en cuanto terminen el que están leyendo. Cuando leo estos comentarios siempre me acuerdo de aquella supuesta Ministra de Cultura que daba la enhorabuena públicamente a la «escritora Sara Mago», por su reconocimiento con el Premio Nobel de Literatura.

No cabe duda de que la presunción artificiosa que se adopta en la literatura podría considerarse un género, entre lectores y escritores, al menos da muchísimo juego para un sin fin de aventuras, de ficción, por supuesto.

Propietario de todos los derechos legales Antonio Torres Rodríguez

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